Madrid, Alero, 1976:
Tras protagonizar uno de los culebrones más largos de la historia del baloncesto español, dejó Estudiantes y firmó con el Unicaja de Málaga.
Un líder dentro y fuera de la cancha que lo hace todo y todo bien. Buen anotador, mejor reboteador y, posiblemente, el mejor defensor nacional. Capaz de leer el juego como el mejor de los bases, será básico en los esquemas del seleccionador durante la cita japonesa.