En el centro de la maquinaria, como quien la pone en marcha, el gimnasta realiza sus ejercicios desafiando a la gravedad, la fuerza y el dolor. Algo que conoce muy bien Gervasio Deferr, uno de nuestros gimnastas más laureados y que, cómo no, no quiso perderse la oportunidad de ponerse ante el objetivo de Jaume.
Todo empezó de la nada, cuando nuestros tatarabuelos eran niños y se empeñaron, con la inocencia de los pequeños, en crear formas en el aire o, en su defecto, sobre lo que tenían a mano. La gimnasia nació sobre un tronco, una piedra o el propio suelo...
ESPECIAL:Un calendario muy solidario