Para que la celebración fuese más grande,Nalbandian decidió venir al mundo el día de Año Nuevo de 1982. Sus padres no pudieron tomarse las uvas como Dios manda pero, la mala suerte de no hacerlo, se tornó en felicidad al ver la cara del pequeño. Un pequeño ''pibe'' argentino que se convertiría, con el paso de los años, en el tenista argentino de mayor pegada en el mundo del tenis, casi nada...
Y, siguiendo con lo extraordinario, David recibió, de manos de su
abuelo Paco, un regalo. Estarán pensando: si es tenista y de pequeño recibió un regalo, ya está, ¡una raqueta!. Pues no, eso son nimiedades comparadas con la cancha de tenis que construyó para él solito. ¡Qué haríamos sin los abuelos!...