Tras construirle la pista de tenis, no es de extrañar que David pasase las horas muertas golpeando la pelota. Y tanto golpear, sacar y restar... vamos, que tras un tiempito haciendo lo mismo, algo se pega, sobre todo, la pasión por este deporte y, lo que es más importante, el buen juego.
Aún no era profesional, más vale prevenir... pero Nalbandian, decidido, pensó que era el mejor momento para empezar a probar en torneos importantes, y bien que lo hizo... En 1998, con apenas 16 años, se impuso como campeón del US Open, Junior claro, pero daba así el pistoletazo de salida de la carrera de un auténtico ganador.