El rumor del dopaje siempre acompaña a los mejores velocistas del mundo. Su explosividad y fuerza física se presta a todo tipo de suspicacias que, en algunos casos, terminan confirmándose.
Así, el ejemplo más reciente es el de Justin Gatlin, campeón mundial y olímpico de los 100 metros, que acaba de confesar su positivo en un control antidopaje del pasado 22 de abril. El norteamericano indicó que el positivo fue por "testoterona o alguno de sus derivados", un hecho que le sorprendió porque nunca ha utilizado "conscientemente este tipo de sustancias, o autorizado a nadie" a que se las diera.
Verdad o mentira, su caso ya está en manos de la Agencia Estadounidense Antidopaje, a la que le corresponderá decidir sobre la veracidad del discurso de Gatlin. Los precedentes no son del todo buenos ya que al velocista le encontraron restos de anfetamina en un control realizado en el Campeonato Estadounidense Junior del año 2001. En su deporte es el más rápido pero el dopaje puede lograr lo que nadie en la pista: frenarle su carrera en seco.