Un día el puerto es una pared imposible de subir y el siguiente, las piernas responden como si estuvieran recién estrenadas. Los límites del cuerpo humano son insondables pero los milagros en la alta montaña se dan, en la vida de un corredor, una vez o ninguna.
En el caso de Floyd Landis, primer ganador del Tour de Francia desposeído de su triunfo por dopaje, el milagro aconteció y todos le aplaudimos. Lástima que días después de su hazaña ésta se viera empañada por un positivo por testosterona que le ha privado de pasar a la gloria.
Algo pasa en el deporte cuando la trampa empieza a convertirse en norma. El resultadismo imperante y la conversión del deporte en espectáculo han asociado a la mentira los nombres de Landis, Heras, Basso, Gatlin, Gurpegui, Puerta y compañía. Desgraciadamente, los casos se multiplican en todas las disciplinas deportivas sin solución de continuidad en lo que puede ser una galería de los héroes de papel o plastilina. Repásenla... si se atreven.