La ciudad de Corpus Christi en Texas, fue la encargada de recibir a la pequeña Eva, sobre los brazos de sus padres, originarios de la bella ciudad de México. Empezaba así la aventura de vivir de la dulce Eva que, aunque pueda parecer mentira, en unas declaraciones pasadas, afirmaba que cuando era pequeña la molestaban por ser fea. Quién la ha visto y quién la ve...
Sea como sea lo cierto es que esta mujer ha crecido y, poco a poco, se ha convertido en la belleza que hoy es. Eso, mezclado con un poco de sensualidad y grandes dosis de estilismo, nos dan como resultado la belleza sureña de Longoria.
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