16 de Junio de 2007
Los jugadores se desplazaron desde el estadio Santiago Bernabéu en un autocar descapotable por el paseo de la Castellana hasta llegar a la plaza de la Cibeles, en la que la fuente de La Cibeles, escenario habitual de las fiestas merengues, estaba prepara adecuadamente para que sólo uno de los jugadores de la plantilla pudiera engalanarla.
El Madrid volvía a alzarse con el título de Liga y las calles de Madrid se lo agradecireon. Fue un final de Liga de infarto que dejó a los blancos con mucha adrenalina y a los blaugranas escondiéndose tras la derrota en pos del máximo enemigo.