Ayer fue el gran día, el debut, la foto, el sueño... Briatore se frotaba los ojos para terminar de creerse que el que estaba ''volando'' en la pista era su pupilo, el asturiano más internacional, el Nano, Fernando Alonso. A lomos de su nuevo Renault, Fernando volvió a demostrar que, si todo está de su parte, es el más rápido, y de lejos...
La vuelta a casa por año nuevo fue emotiva, a la par que llamativa, porque no debemos olvidar que Alonso pasó un añito en McLaren para, un año después, volver como el Hijo Pródigo a su equipo de toda la vida... Como los turrones en Navidad...