O como el perro del Hortelano, que ni come, ni deja comer. Se acabó el culebrón de Alonso y McLaren pero, lo que no termina, son las rencillas que piloto y equipo sienten entre sí. Para muestra un sólo botón; Alonso se alegra de los problemas de McLaren y, en cambio, Ron Dennis se enfada con los progresos del asturiano. Es lo que tiene, lo que menos quiere Ron es que Alonso consiga algo grande en Renault, por su buena imagen y eso...
El cruce de acusaciones, las celebraciones de Dennis cuando alguno de sus chicos adelanta al R28 y las pullitas que lanza el asturiano con respecto a su anterior equipo, dejan claro que ambos están felices de no estar juntos pero, a la vez, no pueden dejar de hablar el uno del otro. Del amor al odio hay sólo un paso...