El Presidente francés ha sido el primero en expresar lo que ya pensaban y tenían planeado muchos otros países. Ayer, en declaraciones a los medios de comunicación, Sarkozy no dudó en declarar que si las relaciones entre China y el Dalai Lama no mejoran, estaría dispuesto a boicotear, al menos, la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos.
La situación en el Tíbet es insostenible y eso es algo que los líderes de los países participantes en la gran cita deportiva quieren solucionar. Veremos en qué queda todo esto, de momento, como ya sabrán, el primer boicot se produjo en el encendido de la antorcha... Esto promete traer guerra, mucha guerra.