La vida de Estella Warren comenzó un 23 de Diciembre de 1978 en las frías tierras de Ontario (Canadá). Poco a poco, por leyes marcadas por la naturaleza humana, pasó de ser un pequeño bebé, para convertirse en una dulce y preciosa chica que, poco a poco, descubrió que lo suyo era el agua. El agua de la piscina...
Junto a su afición por la natación, decidió complicar un poco más las cosas, completando esta práctica con una especialidad igual de bonita que complicada; la natación sincronizada. Fue el ejercicio y el entrenamiento constante el que le permitió formar ese cuerpo de escándalo.
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