La historia de Jennie Finch comenzó el 3 de Septiembre de 1980 en Estados Unidos. Fue entonces cuando, un bebé de ojos y pelo claro, llegó al mundo en casa de los Finch. Era una niña sana y fuerte que, poco a poco, mientras crecía, se iría haciendo a sí misma y a la campeona que se convirtió, años después, en el duro y sacrificado mundo del softball.
Un día, al llegar de la escuela, se plantó ante sus padres y les dijo, decidida, sin que le temblara la voz en ningún momento, que, de mayor, quería ser deportista profesional. No estuvimos allí, pero podemos imaginarnos la cara que puso su madre cuando conoció la noticia de boca de la pequeña Jennie. Que quieres hacer Soft... ¿qué?...
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