El jóven Álvaro Benito iba camino de convertirse en un gran jugador del Real Madrid. Comenzó en los equipos juveniles y, poco a poco, no sin esfuerzo, llegó a consolidarse en el equipo de estrellas titulares del equipo de Chamartín. Pero su sueño de ser alguien grande en el mundo del balón se quedó truncado tras una lesión que se produjo en Noviembre de 1996, cuando disputaba un encuentro con la Selección Sub-21.
Álvaro se rompía la pierna por tres sitios, en lo que se conoce como la triada. Tras pasar un tiempo militando en el Getafe, decidió dejar el fútbol para dedicarse a, su otra gran pasión, la música. Se ha convertido en ídolo de masas con su grupo de pop-rock, Pignoise. Una pérdida para el fútbol y una alegría para el mundo de la música...