Al final se impuso la razón y Gasol vio el partido entre los Wizards y los Lakers desde el banquillo. Aunque todos estaban ansiosos por que debutase con la elástica púrpura, estaba claro que no le convenía tanto esfuerzo.
En apenas 48 horas, el nivel de estrés de Pau se había disparado por las nubes. Después de recibir el viernes la noticia de su traspaso salió corriendo del FedEx Forum en estado de «shock», como reconoció más tarde. Tuvo que preparar el equipaje, despedirse con prisas y viajar a Los Ángeles, donde el sábado tenía cita para someterse al preceptivo reconocimiento médico. Y, sin más dilación, volver a cruzarse el continente para encontrarse con sus nuevos compañeros en Washington.