Con 15 años Pascual tomaría una de las decisiones más importantes de su vida. Se plantó en el salón de casa y les comunicó a sus padres que su sueño, su verdadera lucha era conseguir triunfar en el deporte, el voleibol era la meta anhelada y por ello y, para ello, luchó. Entrenamientos y partidos se convirtieron pronto en el pan de cada día de Rafa, disputando los encuentro con el que fue su primer equipo, el Colegio de Salesianos de Madrid, cercano a su casa, en Argüelles.
Pero pronto sería consciente de que, si quería progresar, tenía que marcharse a buscar fortuna en otras ciudades españolas. Fue así cómo, tres años después se marchó a Barcelona para practicar allí su deporte favorito. Su carrera acababa de comenzar y pronto, daría sus frutos...
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