Se atreve con todo, sin duda. Tanto que estas pasadas navidades se colocó el traje de buceo y la bombona de oxígeno para meterse a saludar a los tiburones del Acuarium de Barcelona. Y es que, tras enfrentarse con gigantes que quitan el hipo a cualquier hijo de vecino, ni siquiera los tiburones asustan a este joven mallorquín
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Valentía y simpatía son las banderas que porta constantemente en sus fueros. Algo que, sin duda, le hace ser querido por todos los que le conocen y le siguen a través de las travesuras que crea en la pista. Un verdadero mago de los robos sorpresa y de los mates más espectaculares...