Puede que la culpa sea de la religión musulmana o, también, puede que Sania haya nacido en el lugar equivocado, bajo una religión equivocada. La defensa que ha realizado de la mujer musulmana ha sido una de sus bazas durante los escasos 21 años de edad que atesora. Pero esta es una religión que sigue 'machacando' a la mujer y, por supuesto, las normas son las normas...
Da igual que esta chica sea la número 32 de la WTA, da igual que su tenis vaya, cada día, a mejor. El caso, el problema está en que a los líderes musulmanes y a la población musulmana no les gusta su ropa. Pretenden que la chica golpee la pelota con túnica, como si eso fuera fácil y, por otro lado, que eso no está permitido en tenis...
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