La polémica ha seguido a esta tenista desde que dió el salto al mundo profesional del tenis hace apenas cinco años, en 2003. El caso es que para una mujer India y, para más inri, musulmana, no es nada fácil exponerse a las críticas que suscitan las ropas con las que juega al deporte que más le gusta y le ha gustado en toda su vida, el tenis.
Definitivamente se ha dado por vencida, no jugará en los Torneos que se disputan en su país, para evitar, al máximo, las revueltas y protestas que suscitan sus minifaldas y sueters. Lo han conseguido, han conseguido encerrar a esta joven en su habitación, sólo por la incomprensión de unos pocos. Le han cortado las alas...
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