El equipo español salió por la mañana de su base muy poco confiado. La sensación era de conformismo ante ese posible 5-1 que se intuía lograría Nueva Zelanda. La meteorología decía que el viento que iba a soplar era muy favorable a España. Y vaya que fue favorable. En la salida, en las ceñidas y en las popas, España dio una lección de pundonor y bravura.
La salida fue buena, con dos segundos de ventaja sobre los neozelandeses. Esta vez, los de Jablonski sí cogieron el role bueno y realizaron las maniobras concienzudamente. No hubo ningún fallo. Conforme iba avanzando la regata los españoles iban tomando más confianza. Ese conformismo que había aparecido antes de la salida se iba diluyendo y cada vez veían mucho más claro que haciendo lo que dice el libro se puede ganar a cualquiera. En barlovento, España ganaba por doce segundos, situación muy distinta a otras veces.