Tras su debut como profesional en 1995, las victorias y los Torneos empezaron a copar las vitrinas de su estantería de Trofeos. La niña había aprendido bien la lección y, se propuso, no dejarse ganar por nada ni por nadie, en un intento de devolverle a su padre todo el esfuerzo puesto a sus pies para convertirla en una gran ganadora.
Su enorme fuerza y gran tesón la llevaron a permanecer durante 57 semanas consecutivas, en el primer puesto de la WTA, lo que viene siendo la carrera de campeonas del tenis mundial. Eso sí, mantenerse no fue fácil pero, más se perdió en la guerra... o eso dicen...
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