Ha llegado lejos pero no ha sido nada fácil. Desde muy pequeño su vicio fue la pelota. Peloteando y pateando el esférico fue creciendo hasta que le llegó su primera oportunidad. Y esa llegaría de manos de Tomeu Serra, el padre del Real Mallorca que, convencido de la calidad del pequeño 'Berto' le fichó para que realizase la pretemporada en el cuadro cadete del equipo balear.
Poco a poco su buen juego y las ganas que le ponía a todo, con vistas a la propia superación diaria, le llevaron a crecer en el Mallorca como deportista y como persona, hasta convertirse, muy pronto, en el dueño y señor de la banda izquierda del Estadio de Son Moix, donde, partido a partido, se fue fraguando su carrera. Se daba así el pistoletazo de salida...
La buena salud de la cantera española: