Su protagonismo en el equipo mallorquín venía precedido por su capacidad para el desborde y su enorme facilidad para poner el balón en el punto exacto desde la banda, lo que le llevaron a erigirse en uno de los protagonistas del once bermellón. En las temporadas que disputó en Mallorca fue el quinto jugador de la plantilla con más minutos disputados, por encima, incluso, de jugadores como Eto'o, Ibagaza o Lozano.
La juventud de Riera, unida a su condición de mallorquín y el buen juego desplegado en el primer equipo, le hicieron ganarse el respeto y el cariño de la afición isleña. Los equipos más grandes se interesaron por él muy pronto. Al final, Riera, dio un vuelco a todas las especulaciones y se marchó, ni más ni menos que a Francia, para probar otros aires...
La buena salud de la cantera española: