La relación entre Malia Jones y las olas fue un flechazo, uno de esos amores que duran para toda la vida. Ella confiesa no recordar la primera vez que se subió a una tabla de surf, aunque supone que fue a muy corta edad.
Aunque nació en California, su familia se trasladó a Hawai cuando ella tenía sólo dos años. Allí fue donde entró en contacto con el mar, probando suerte con la tabla. 28 años después, la sensual surfista sigue cabalgando las olas con la misma emoción.
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