A los cuatro años ya tuvo su primera raqueta y empezó a golpear la pelota y a jugar, eso sí, con los amigos y familiares. Siendo tan pequeño la pasión por este deporte fue creciendo hasta tal punto que, con tan sólo doce años pidió a sus padres que le apuntaran a una escuela de tenis en Múnich, para perfeccionar, aprender y convertirse, poco a poco, en el campeón que deseaba ser.
El principio de su aventura se produjo en el año 2003 como número 679 del mundo, muy alejado del número tres que hoy ostenta, y con el que consiguió varios torneos de menor categoría pero que abrieron la cuenta de premios del serbio. Entre sus primeros trofeos se cuentan 3 títulos de Futuros y 3 títulos de Challenger. Su carrera acababa de comenzar...