Su aspecto da pavor. Las manos tienen la misma fuerza que el pico de un quebrantahuesos y las piernas son tan resistentes como las Torres KIO. Dentro del campo se ha convertido en el terror para las defensas rivales. Lo dice la retahíla de apodos que se ha ganado el muchacho. Sebastien Chabal colecciona alias de dudoso gusto, entre los que destacan: "el anestesista", "sea bass (el bacalao)", "Caveman (el hombre de las cavernas)", Atila" o "El animal".
Lógico. En un partido amistoso contra Nueva Zelanda, Chabal hizo dos demostraciones de fuerza bruta y eficaz. Un placaje que los franceses han catalogado como "el placaje del siglo", en el que deja groggy al "8" neozelandés, Masoe, y más tarde hizo una percusión salvaje con un balón recuperado que destrozó a otro muchachito de casi dos metros, Williams, a quien le parte la boca y le saca dos dientes. Y es que enfrentarse a él da miedo incluso al más fuerte.
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