Ha sido un auténtico desconocido hasta que llegó la antesala del Mundial. Diariamente juega en Inglaterra y machaca a sus contrincantes desde el puesto de 8 en la tercera línea, el más importante de la delantera y el punto clave de juego con el medio melé.
Su potencia en la carrera y en el juego siempre han ido unidas a la robusted y el miedo, puesto que en sus cabalgadas para marcar, han sido muchos los que han acabado malheridos por sus empellones. Y es que, aunque pueda parecer lo contrario Chabal esconde bajo esa apariencia de vikingo, un hombre sencillo, padre de familia que de la nada, ha pasado a ser ídolo de masas.
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