A sus escasos diecinueve años, Cesc Fábregas es todo un veterano en el vestuario del Arsenal. Hasta el equipo inglés llegó después de brillar con la Selección Española sub-17 en 2003. En aquel Campeonato del Mundo sub-17 disputado en Finlandia, el catalán despuntó liderando un combinado en el que también destacaban Silva (hoy en el Celta de Vigo), Jurado (Real Madrid) o Xisco (Villarreal). Aunque perdió en la final ante Brasil, la actuación de Cesc dio la vuelta al mundo - sobre todo gracias a su gol a Argentina en el último minuto de la prórroga- y el Arsenal, obsesionado en el caza de talentos, echó sus redes sobre el español.
Arsene Wenger tiene, por tanto, toda la 'culpa' de que Cesc Fábregas no acabara jugando en el F.C. Barcelona. El que ahora muchos consideran 'alter ego' de Xavi abandonó la disciplina azulgrana al término de aquel Mundial sub-17 después de que los Gunners quedaran maravillados por su madurez en el terreno de juego. Poco importó a los técnicos y directivos ingleses que Cesc tan sólo tuviera dieciséis años, no hablara inglés o soñara con debutar en el Camp Nou. Fábregas había aterrizado en Highbury Park.
La buena salud de la cantera española: