Cesc llegó a Inglaterra siendo un niño tanto en lo personal como en lo futbolístico. A pesar de recalar en un club con una gran tradición en el fichaje de jóvenes promesas, los inicios del catalán en el club londinense no fueron fáciles. Afortunadamente para el de Villesoc de Mar, la admiración de Arsene Wenger por su juego hicieron que, poco a poco, fuera entrando en la dinámica del primer equipo y pudiera aprender al lado de grandes figuras como su admirado Patrick Vieira.
Su llegada a la cumbre, como casi todo lo que le ha pasado en esta vida, tuvo lugar mucho antes de lo esperado. El Arsenal afrontaba un choque de la Copa de la Liga ante el Rotherham United en octubre de 2003 y el técnico francés decidió que le había llegado la hora del debut. Cesc se convertía así en el jugador más joven en debutar con el primer equipo cañonero. Dos meses después le tocaría convertirse en el goleador más joven del club tras anotar su primer tanto en la goleada del Arsenal al Wolverhampton Wanderers. Cerraba su año mágico con dos récords al alcance de unos pocos elegidos.
La buena salud de la cantera española: