Con un único objetivo, el progreso en su juego, en 2004 será cedido a la Sociedad Deportiva Eibar, que por aquel entonces militaba en segunda división, con la que disputó 35 partidos y consiguió cinco goles que pasaron a formar parte de su larga lista. Un año más tarde, en el 2005, sería cedido al Celta de Vigo, lo que supuso su primer contacto con la categoría reina en el mundo del fútbol, la primera división. En ambos equipos se hace imprescindible destacando por su gran calidad técnica.
Brillante fue su paso por el equipo vasco de Eibar, con el que estuvo a punto de conseguir el ascenso, tras realizar una gran campaña y dejar alguna que otra muestra de su buen hacer en el terreno de juego, como el gol que materializó en Cádiz. Y en tierras gallegas se atrevió a participar en la clasificación del Celta para la Copa UEFA, justo el mismo año en el que el equipo gallego había vuelto a primera división.
La buena salud de la cantera española: