Quince años, tres meses y un día fueron suficientes para que Sergio Leonel Agüero se convirtiera en el debutante más joven en la Primera división argentina, aún por delante de Diego Armando Maradona. El menudo delantero calentaba en la banda cuando Óscar Ruggeri, por entonces técnico de Independiente de Avellaneda, lo hizo debutar ante San Lorenzo de Almagro el 7 de julio de 2003.
En aquella fecha Agüero siguió con "expresión de estudiante", tal y como cuenta la crónica del diario Clarín, las recomendaciones de "El Cabezón" Ruggeri, se puso la camiseta con el número 34 a la espalda y saltó al terreno de juego para dejar la impronta de un jugador cargado de futuro. En los veintidós minutos que estuvo sobre el terreno de juego, aquel enganche inberbe se atrevió a pedir la pelota, mostrarse, sacar un córner y encarar varias veces a su marcador en una actuación que bien podría ser considerada como una declaración de intenciones. Acababa de nacer una estrella y la gente de Independiente era consciente de su suerte.