Corría el 7 de Noviembre de 1984 cuando una pequeña niñita rubia llegaba al mundo en casa de los Belbin. Tal era su belleza que no importó que no viniera con el prometido pan bajo el brazo, aunque si alguno de ustedes conoce a algún bebé que haya traído algo, por favor que avise, prometemos publicar la exclusiva... El caso es que esa dulce niña de ojos claros y pelo rubio fue creciendo poco a poco con en un deporte que le encantaba, el patinaje artístico.
Ese fue su empeño y desde muy pequeña se calzó día tras día, tarde a tarde, los primeros patines que recibió como regalo de cumpleaños. Se cayó miles de veces pero ella era consciente que esas caídas eran los contras necesarios para que se cumpliesen todos los pros que se había propuesto. Una historia de lucha, pasión y dedicación. La niña que nos salió con las ideas muy claras...