No sólo en Brasil hubo fiesta. A pesar de los kilómetros, en España, y especialmente en Asturias, los seguidores de Alonso se echaron a la calle para celebrar su éxito. Él, que se reunirá en breve con ellos, estuvo al lado de sus aficionados llevando las dos banderas por todo el circuito. Ha nacido una leyenda.