Precisamente sobre sus lesiones, la última en un ligamento de su tobillo que le impidió jugar buena parte de la temporada pasada en el Chelsea, el joven futbolista se defendió de los que le califican "zurdo de cristal". "Trabajaré para que la gente no me recuerde por ser un futbolista frágil, pero a nadie se le puede olvidar que las lesiones en numerosas oportunidades son inevitables", aseveró.
Robben, madridista para las próximas cinco temporadas, reconoció que la "responsabilidad es grande, porque el club ha pagado bastante dinero", concretamente una cifra próxima a los 36 millones de euros. "Esta cantidad demuestra el interés del Madrid en mí y eso me inspira mucha confianza", manifestó.