Los que le conocen le califican como el "mejor extremo zurdo del mundo". A secas. No dudan porque ven en Arjen Robben un futbolista fino, estiloso, incisivo, capaz de desatascar cualquier partido desde su exilio del extremo izquierdo.
Ruud Gullit, mítico jugador holandés del Milan de Sacchi, le elevo a los altares del balompié después de ver cómo se desenvolvía desde la banda izquierda. Siempre con el balón en los pies, siempre directo a portería, Robben nunca se distrajo en regates absurdos: su objetivo era el gol y hacia él siempre dirige sus zancadas.