El Real Madrid tomó la iniciativa del partido desde el primer minuto. Quizá conscientes de que esa era la única manera de meter el miedo en el cuerpo de los hombres de Highbury, el balón estuvo en poder de los blancos en los primeros compases. Fruto de ese dominio inicial fue la primera ocasión del partido en el minuto dos que Ronaldo marró al rematar fatal de cabeza un balón enviado desde la banda de Beckham. Esa ocasión parecía presagiar que el Real Madrid dominaría el encuentro hasta que un tiro raso cruzado de Reyes salió fuera por milímetros. Los hombres de Arsene Wenger avisaban.
Poco a poco el choque rebajó la intensidad inicial e hicieron acto de aparición las estrellas de cada equipo. Guti sacó rápido una falta en el centro del campo que descolocó a una defensa inglesa y permitió encarar a Ronaldo hacia la meta. La rápida intervención de Gilberto Silva impidió el avance del delantero, poco afortunado, y desbarató una buena ocasión de gol. Acto seguido, tal y como parecía marcar el guión de esta primera parte, el Arsenal respondía con un cabezazo de Senderos que se marchó alto por poco. Más suspense no podía pedirse al primer tiempo.