El partido, aparte de emoción, tuvo momentos cómicos. La presencia de una ardilla en el césped de Highbury tuvo el choque detenido durante unos instantes, y es que el animal se resistía a dejar el terreno de juego y ningún jugador conseguía atraparlo.
Tras unos momentos de risas en la grada, la ardilla se fue por su propio pie y el austriaco Konrad Plautz pudo reanudar el choque. En la imagen, la ardilla en el momento de saltar al campo.