Ronaldinho saltó al césped del Camp Nou con un sólo pensamiento en la cabeza: pasar la eliminatioria. El brasileño estuvo muy motivado todo el partido, pidiendo el balón y haciendo jugar a sus compañeros. Varios taconazos del 'crack' levantaron a las gradas, deseosas de explotar con un gol del Barça. Y llegó. En el 78 la estrella blaugrana marcó un golazo.
Quien seguro que tomó buena nota del partido de Ronaldinho fue Roman Abramovich, presidente del Chelsea, y del que dicen que está 'enamorado' del brasileño. Su infinito poder adquisitivo le permitiría fichar a Ronaldinho, algo que se temen muchos en la Ciudad Condal.