Las primeras acciones del partido no pudieron ser más peligrosas. Cuando el público del Camp Nou aún no había acabado de sentarse, Kaká sembró el pánico con un chut que salió rozando el palo de la meta de Valdés. El Milán avisaba de su peligro, pero los de Rijkaard no tardaron en reaccionar.
En la primera combinación de los culés, con apenas tres minutos disputados, Eto'o se plantó frente a Dida y estrelló el cuero en su cuerpo. De haber marcado, habría supuesto un duro varapalo para el Milán. Las espadas estaban en todo lo alto...