A partir del minuto treinta, el Real Madrid dejó como a un Robinson a Ronaldo y se dedicó a defender el empate. El Barça, por su parte, cercó el área de un Casillas que ha demostrado quién es, en estos momentos, el mejor portero de Europa.
Sus paradas a tiro de Ronaldinho y Larsson de cabeza fueron memorables y garantizaron, al menos, un punto. Hasta catorce tiros firmó el equipo de Rijkaard en la segunda parte.