Si en el minuto sesenta el equipo de Tintín Koeman desperdiciaba un claro contragolpe, sólo uno después, Moretto despejaba fuera un remate de Van Bommel. El partido se jugaba en las dos áreas y, aunque parecía que el Barça podía hacer más daño a la portería benfiquista, el gol culé no terminaba de llegar.
Esa frustración se transformó en contrariedad y algunos hombres clave como Deco - que acabó siendo sustituído por Rijkaard- y Ronaldinho no terminaban de ofrecer su mejor cara. Las cosas podrían haber ido peor si el árbitro llega a ver la mano de Motta dentro del área. Afortunadamente, el colegiado no sancionó la falta y el partido prosiguió por los mismos derroteros.