El partido comenzó muy bien para el Barcelona. A pesar de la insistente pitada que el público benfiquista dedicó a los catalanes, los hombres de Rijkaard no se arrugaron y se asentaron en el terreno de juego con autoridad. Fruto de ese dominio comenzaron a llegar las ocasiones. La más clara, al poco de empezar gracias a una falta indirecta dentro del área. El tiro potente de Ronaldinho fue despejado por la defensa roja que también acertó a despejar el posterior remate de Larsson.
Esta ocasión espoleó el ánimo de los lusos y el equipo del águila intentó responder al dominio catalán empujado por la afición y un suave disparo de Simao, su estrella, que detuvo Valdés sin problemas. Pasados los diez primeros minutos, el centro del campo culé comenzó a generar peligro guiado por Iniesta y un motivado Deco.