El fútbol ya no entiende de edades. Después del golpe sobre la mesa que un imberbe como Messi dio ante el Getafe, las normas han desaparecido. Al fútbol juegan los mejores con independencia de su carnet de identidad y en esas anda Bojan Krkic, la última promesa surgida del semillero de La Masía, de la que todo el mundo habla.
Niño prodigio, hijo de futbolista, su progresión es tan arrebatadora que Frank Rijkaard no le quita ojo a pesar de que cuenta sólo 16 años. Algo que no le ha sido un impedimento para alcanzar cifras goleadoras de escándalo en cada uno de los años que ha pasado en La Masía. Éste es el momento de descubrirle... después puede ser demasiado tarde.