Dieciséis equipos viajaron hasta Suiza para disputar el primer Mundial después de la II Guerra Mundial. El cartel, azul como el mar azul, representaba a un portero batido. Algo que Alemania Federal, campeona, hizo hasta en tres ocasiones ante la mejor Hungría de la historia. En el Mundial de Kocsis, los ciento cuatro goles marcados en veintiséis encuentros fueron la noticia.