Los jugadores se habían desplazado desde el estadio Santiago Bernabéu en un autocar descapotable por el paseo de la Castellana hasta llegar a la plaza de la Cibeles, en la que la fuente, escenario habitual de las fiestas merengues, estaba prepara adecuadamente para que sólo uno de los jugadores de la plantilla pudiera engalanarla.