El capitán del Real Madrid, Raúl González Blanco, fue el encargado de venerar a la diosa Cibeles rodeando su cuello con dos bufandas y situando entre sus brazos una bandera de la entidad madridista para algarabía de las cerca de 250.000 personas que se citaron en la plaza de la capital de España para festejar el título de Liga cuatro años después.