La fiesta del madridismo se vio empañada por culpa de un grupo de aficionados radicales que empezó a lanzar botellas y bengalas contra la policía, que no dudó en cargar contra ellos. Esto motivó que la celebración se cortara antes de lo previsto, y que al menos 22 personas tuvieran que ser hospitalizadas como consecuencia de las heridas sufridas.