Desde el aeropuerto el autocar se trasladó, en una lenta y enfervorizada procesión, hacia el centro de la ciudad, donde ya esperaba una multitud ataviada con los colores nervionenses y portando banderas y reproducciones del trofeo ganado en Eindhoven.
Muchos de los presentes aseguraron no haber visto nunca antes la ciudad así, con tanta gente en las calles. Y es que el triunfo del equipo ha sido enormemente festejado por todos los sevillistas tras 58 años de sequía de títulos.