El Villarreal salió del vestuario aparentemente convencido de marcar un gol. Sólo así se explica que en los primeros diez minutos de la reanudación los de Castellón dispararan cuatro veces con cierto peligro y a la quinta anotaran el gol que salieron a buscar.
Han sido unos primeros minutos trepidantes en los que Riquelme ha pedido la pelota y su equipo lo ha notado. Precisamente de sus botas salió el balón que Arruabarrena ha rematado de cabeza a gol desde el segundo palo. Un gol histórico que permitía a los de Pellegrini soñar con las semifinales. Un tanto, en definitiva, para el recuerdo.