Desde el banquillo esperó el pitido final. Terminado el encuentro, se dio un merecido baño de gloria. El Santiago Berbéu en pie le dedicó una atronadora ovación que le hizo saltar las lágrimas y que no olvidará en su vida. Zinedine Zidane no volverá a jugar más en el estadio que más le ha querido en su carrera. Larga vida al rey.